El muro
Rompimos el muro,
bajamos la guardia.
Ladrillo a ladrillo,
con las manos,
con los ojos,
con los dientes.
Muy despacio.
El mismo muro
que habíamos construido
con tanto maldito cuidado
y que nos hacía de frontera.
La pared donde nunca
hubo expresiones
de afecto
ni muestras
de ingenio,
nada.
Sólo la engañosa transparencia
de lo intangible.
Pero nos atrevimos
a arañar con los dedos entre sus juntas
y lo vimos
desintegrarse silenciosamente.
Ni siquiera quedaron restos a nuestros pies
de todo aquello.
bajamos la guardia.
Ladrillo a ladrillo,
con las manos,
con los ojos,
con los dientes.
Muy despacio.
El mismo muro
que habíamos construido
con tanto maldito cuidado
y que nos hacía de frontera.
La pared donde nunca
hubo expresiones
de afecto
ni muestras
de ingenio,
nada.
Sólo la engañosa transparencia
de lo intangible.
Pero nos atrevimos
a arañar con los dedos entre sus juntas
y lo vimos
desintegrarse silenciosamente.
Ni siquiera quedaron restos a nuestros pies
de todo aquello.
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